El Regreso a Casa, el Regreso a Roma (Spanish Edition)

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Highlights & Notes

patente que no pertenecíamos a ninguno

episcopales». Me hundí en una silla en la sala y empecé a llorar. Pensé: ¡Si yo quisiera ser

escala, en

sacerdote mantuvo en alto la hostia. Sentí que la última gota de duda se había secado en mí. Con todo mi corazón musité: «Señor mío y Dios mío. ¡Tú estás allí realmente! Y si eres Tú, entonces quiero tener comunión plena contigo. No quiero perderme de nada». Entonces me acordé de mi promesa: 1990. Oh, si, tengo que controlarme. Soy presbiteriano, ¿correcto? ¡Claro!… Y con esto, salí de la capilla sin decir absolutamente a nadie dónde había estado, o qué había hecho. Pero, al día siguiente, allí estaba otra vez, así día tras día. En una o dos semanas ya estaba atrapado. No sé cómo decirlo, pero me había enamorado, de pies a cabeza, de Nuestro Señor en la Eucaristía. Su presencia en el Santísimo Sacramento era para mí personal y poderosa. Aún quedándome en la parte de atrás, empecé a arrodillarme y a rezar con los demás a quienes ahora conocía como mis hermanos y hermanas. ¡No era yo un huérfano! Había

reconciliación». Yo decía continuamente: «Oh

vez. A mediados del semestre